{"id":65,"date":"2023-12-04T22:24:21","date_gmt":"2023-12-04T21:24:21","guid":{"rendered":"https:\/\/periodicolamicro.cl\/?p=65"},"modified":"2023-12-04T22:24:21","modified_gmt":"2023-12-04T21:24:21","slug":"documento-se-trata-de-poder-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/periodicolamicro.cl\/?p=65","title":{"rendered":"[DOCUMENTO] Se trata de poder popular"},"content":{"rendered":"\n<p>Publicado el 17 de mayo de 2021<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(I) \u00bfSer\u00e1n realmente distintas la Constituci\u00f3n de 1980\/2005 y la Constituci\u00f3n de 2022?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de las elecciones del 15 y 16 de mayo, ya est\u00e1 el escenario montado para una remodelaci\u00f3n completa de la institucionalidad chilena. La \u00e9lite y sus operadores en los diversos terrenos tienen enormes recursos a su disposici\u00f3n. \u00bfTendr\u00e1n la capacidad de conducir o al menos aceptar esta remodelaci\u00f3n? \u00bfO aqu\u00ed tambi\u00e9n se demostrar\u00e1 su profunda ineptitud para pensar nuestro pa\u00eds de otra manera, con principios y valores distintos de llenarse los bolsillos desaforadamente?<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de su hipot\u00e9tica capacidad (o incapacidad), lo cierto es que es el momento en que los que han dirigido este pa\u00eds durante los \u00faltimos 47 a\u00f1os tendr\u00e1n que desempacar todo el arsenal. Toda su gente pensante se pondr\u00e1 en acci\u00f3n. Se activar\u00e1n todos sus espacios de producci\u00f3n intelectual y deliberaci\u00f3n. La demoledora capacidad de fuego de sus medios masivos se pondr\u00e1 en movimiento en toda su extensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 resultar\u00e1 de su despliegue? \u00bfAcaso una reflexi\u00f3n a fondo y un replanteamiento del papel del Estado en la protecci\u00f3n de la poblaci\u00f3n o de los recursos de nuestro pa\u00eds? Seguramente no. Probablemente tratar\u00e1n de reducir la Convenci\u00f3n Constitucional a un gran despliegue de nuevos \u201cderechos\u201d, bajo la forma de un \u201creality\u201d pol\u00edtico de los que se hacen con el prop\u00f3sito de que todo siga \u2014despu\u00e9s de un gran espect\u00e1culo medi\u00e1tico\u2014 bajo su control de siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del torbellino que reci\u00e9n comienza a formarse por esta acci\u00f3n (que ser\u00e1 poderosa y sostenida) ser\u00eda apenas natural que entre quienes desencadenaron este proceso, la multitud diversa pero decidida que confluy\u00f3 para reventar desde las calles el orden constitucional hoy moribundo, se produjera alguna desorientaci\u00f3n. Las coordenadas de esta gigantesca movilizaci\u00f3n podr\u00edan perderse de vista. \u00bfQu\u00e9 potencialidades tiene este proceso y cu\u00e1les no? \u00bfDe qu\u00e9 trata el per\u00edodo que se abre?<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque pueda no ser tan evidente, el momento pol\u00edtico actual que nos tiene pensando en la posibilidad y condiciones de una nueva Constituci\u00f3n trata del poder popular. Se trata del poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto por dos razones: en primer lugar, porque la Constituci\u00f3n vigente, que est\u00e1 muriendo, fue confeccionada como una respuesta a las diferentes expresiones de poder popular que hab\u00edan logrado desplegarse intensamente a lo largo de Chile durante los a\u00f1os 1972 y 1973. La Constituci\u00f3n de 1980 (desmilitarizada en gran parte en 2005) y el ordenamiento institucional que sintetiza consisten en su fundamento <strong>en una reacci\u00f3n a la fuerza que este poder popular adquiri\u00f3 durante ese breve per\u00edodo<\/strong>. Lo que se derrumba hoy es esta respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en segundo lugar, y m\u00e1s importante a\u00fan, porque las alternativas que se desplegar\u00e1n para un nuevo orden pol\u00edtico tendr\u00e1n un impacto en las formas en que este poder pueda desarrollarse en el futuro: con mayor fluidez u obstaculizadas por la nueva institucionalidad. En el momento actual se est\u00e1n empezando a prefigurar las reglas del juego de lo que viene en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, y lo decisivo de estas reglas, lo que le dar\u00e1 su car\u00e1cter e identidad a la Constituci\u00f3n que surja, es si permitir\u00e1 o impedir\u00e1 (y en qu\u00e9 medida) el desarrollo del poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Por qu\u00e9 y en qu\u00e9 sentido la Constituci\u00f3n vigente es una respuesta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay diferentes visiones de lo sucedido en nuestro pa\u00eds durante el \u00faltimo a\u00f1o del per\u00edodo de la Unidad Popular, que termin\u00f3 con el golpe militar de 1973. Las caracterizaciones pueden ser bastante contrarias: \u201ccaos\u201d, \u201cincendio\u201d, \u201cproceso prerevolucionario\u201d, \u201cdesestabilizaci\u00f3n\u201d\u2026 Debajo de estas expresiones que resumen de acuerdo a la visi\u00f3n de cada uno lo que estaba desenvolvi\u00e9ndose aceleradamente, hab\u00eda una realidad profundamente conflictiva en que los intentos de sabotaje y derrocamiento del gobierno hab\u00edan producido una respuesta no esperada ni menos buscada: la activaci\u00f3n pol\u00edtica de los sectores m\u00e1s humildes y marginados de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El derrocamiento del gobierno de Allende ven\u00eda siendo preparado incluso desde antes de que asumiera la presidencia, y en este sentido no puede decirse que el golpe militar fuera una respuesta a esta situaci\u00f3n. Sin embargo, la dictadura c\u00edvico-militar que le sigui\u00f3 y particularmente su brutalidad y su larga duraci\u00f3n, fueron alimentadas por la dimensi\u00f3n del terror de las \u00e9lites y sus servidores a lo que se hab\u00eda puesto en juego durante el per\u00edodo de Allende: no el \u201cdesorden\u201d econ\u00f3mico y pol\u00edtico, subsanable por ellos en un corto plazo, sino la aparici\u00f3n en el escenario pol\u00edtico de un actor poderoso, capaz de encargarse constructivamente de los destinos del pa\u00eds sin ninguna tutela (ni de las \u00e9lites, ni del gobierno), que ya no era esa \u201cmasa influenciable y vendible\u201d que los due\u00f1os del pa\u00eds hab\u00edan cultivado laboriosamente durante muchas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue la gran dimensi\u00f3n de este nuevo sujeto lo que determin\u00f3 el tama\u00f1o y extensi\u00f3n del terror que hab\u00eda que aplicar. Y el miedo de las \u00e9lites no era completamente injustificado. Esta fuerza nueva pod\u00eda desafiar realmente su poder, pod\u00eda poner a funcionar el pa\u00eds de otra manera, pod\u00eda hacer innecesario e incluso in\u00fatil el control de los medios de producci\u00f3n a trav\u00e9s de la propiedad privada. En suma: mostraba lo prescindible que es su existencia, lo vac\u00edas que son sus pretensiones de ser indispensables. El paro de camioneros de 1972, s\u00ed, despleg\u00f3 el poder que ten\u00edan los propietarios para controlar la econom\u00eda y el funcionamiento social, pero choc\u00f3 de frente con el poder, en el mismo terreno muy superior, que pod\u00edan desarrollar los trabajadores (o sea, quienes se ganan la vida de su trabajo) y en general la gente m\u00e1s humilde.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, una vez que el golpe militar \u201capag\u00f3 el incendio\u201d era necesario impedir que algo as\u00ed volviera a ocurrir. La Constituci\u00f3n de 1980\/2005 fue un camino para resolver en un primer momento y prevenir posteriormente el problema de la conformaci\u00f3n de un amenazante sujeto colectivo popular que tiene la capacidad de hundir el orden pol\u00edtico elitista (con el modelo econ\u00f3mico segregador y voraz que lo acompa\u00f1a), y de comenzar a construir un nuevo ordenamiento concentrado en el bien com\u00fan. La Constituci\u00f3n vigente es en sus entra\u00f1as <strong>una respuesta<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se concibiera teniendo en mente al comunismo en sus diferentes versiones, la formulaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1980 (y su remodelaci\u00f3n posterior de 2005), tuvo como su n\u00facleo escondido el imperativo de evitar hacia el futuro el desarrollo de este sujeto colectivo y de la fuerza que nace con \u00e9l: su idea gu\u00eda fue erradicar cualquier mecanismo que contribuyera a dar origen, a proteger, o peor, a impulsar un poder de este tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para lograrlo, se realiz\u00f3 un dise\u00f1o institucional cuyo fundamento fue la autoridad basada en la aplicaci\u00f3n de la violencia, abierta inicialmente, m\u00e1s enfocada posteriormente, pero instalando en la vida social la brutalidad como una potencialidad inminente (buscando as\u00ed suprimir o al menos limitar a lo m\u00ednimo el criterio democr\u00e1tico de la autoridad que se gana entre pares). Sobre este cimiento de la autoridad se\u00f1orial se levant\u00f3 un modelo estatal al servicio de la iniciativa privada y de la ideolog\u00eda del lucro (para borrar del funcionamiento econ\u00f3mico y de la vida social cualquier criterio de solidaridad). O sea, apunt\u00f3 a erradicar los fundamentos de este poder popular que se hab\u00eda desarrollado: autoridad entre pares y cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este dise\u00f1o institucional se bas\u00f3 en un diagn\u00f3stico. Las cabezas pensantes de la \u00e9lite lograron coincidir durante el r\u00e9gimen c\u00edvico-militar en una evaluaci\u00f3n de lo que hab\u00eda llevado al \u201ccaos\u201d de un pueblo empoderado y desafiante, y apuntaban como causa a la acci\u00f3n de los partidos de ideolog\u00eda marxista o socialista, y a los resquicios legales que les permitieron actuar y desarrollarse en el pa\u00eds. Aparentemente, el \u201cc\u00e1ncer marxista\u201d hab\u00eda sido el origen del despliegue in\u00e9dito del poder popular durante el gobierno de Allende, y en consecuencia la acci\u00f3n del personal de la \u00e9lite se concentr\u00f3 primero en eliminar f\u00edsicamente a esos partidos y luego en cooptar lo que qued\u00f3 de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>El anticomunismo fue claro y expl\u00edcito, pero el poder popular como desarrollo aut\u00f3nomo no fue considerado como tal en este diagn\u00f3stico. El pueblo organizado y al mando fue para ellos una extensi\u00f3n de las ideolog\u00edas pol\u00edticas; por s\u00ed mismo, sin la direcci\u00f3n de los partidos, es simplemente caos: nada m\u00e1s que entender. Y su ausencia en cualquier reflexi\u00f3n en el pensamiento de quienes mandan en el pa\u00eds explica su desconcierto frente a los sucesos que se desencadenaron el 18 de octubre de 2019. Buscando fren\u00e9ticamente en su instrumental ideol\u00f3gico s\u00f3lo pudieron interpretar y analizar estos eventos de movilizaci\u00f3n popular como resultado de la acci\u00f3n desestabilizadora de gobiernos extranjeros y de grupos de ultraizquierda y anarquistas, y se\u00f1alar desesperadamente a los gobiernos de Cuba o Venezuela (\u00a1o Rusia!). O simplemente confesar su profunda perplejidad, si es que no balbuceaban t\u00edmidamente sobre la \u201cdesigualdad econ\u00f3mica\u201d. El prisma ideol\u00f3gico para el cual el poder popular es impensable s\u00f3lo puede concebir este tipo de manifestaciones como un caos provocado deliberadamente por grupos \u201cextremistas\u201d, o como explosiones ocasionales causadas por el resentimiento econ\u00f3mico y social de sectores marginales.<\/p>\n\n\n\n<p>El orden institucional organizado despu\u00e9s del golpe militar, cuyo dise\u00f1o b\u00e1sico se establece en la Constituci\u00f3n del 80, no s\u00f3lo no est\u00e1 previniendo ya la posibilidad de desarrollo del poder popular, sino que con su autoritarismo violento y visceral y su desvergonzada apolog\u00eda del ego\u00edsmo y del esp\u00edritu de lucro ha terminado por producir masivamente primero indignaci\u00f3n y luego una fuerte reacci\u00f3n contra estos antivalores que \u2014escud\u00e1ndose bajo la m\u00e1scara del \u201corden\u201d y la \u201clibre empresa\u201d\u2014 son pregonados por la \u00e9lite, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier consideraci\u00f3n partidaria o ideol\u00f3gica. La autoridad basada en la violencia (abierta o velada), que repite sin descanso el manual de la brutalidad policial, ha ido cultivando sin querer la desobediencia y un desaf\u00edo abierto a la prepotencia. El culto al lucro ha hecho revalorar como reacci\u00f3n el significado profundo de la solidaridad y la cooperaci\u00f3n. La constituci\u00f3n del 80 est\u00e1 en crisis, junto con el diagn\u00f3stico que la inspir\u00f3 y su prop\u00f3sito de evitar definitivamente la aparici\u00f3n de cualquier expresi\u00f3n de poder popular: la movilizaci\u00f3n ciudadana abre terreno pol\u00edtico para que este poder se manifieste y desarrolle.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.<\/strong> <strong>El poder popular se asoma en el escenario de una nueva Constituci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las alternativas que se abren hoy, a ra\u00edz del proceso que se desencaden\u00f3 el 18 de octubre de 2019 se despliegan entre dos polos opuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos perseguir\u00e1 una nueva f\u00f3rmula para prevenir el desarrollo y consolidaci\u00f3n de diversas formas de poder popular. O sea, intentar\u00e1 preservar el prop\u00f3sito y sentido profundo de la Constituci\u00f3n vigente pero cambiando sus recursos para lograrlo. Como ejemplo, es previsible que no busque erradicar el papel de la violencia institucional que hoy se concentra, aunque no exclusivamente, en Carabineros, sino que trate de darle una nueva forma.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro polo buscar\u00e1 mecanismos institucionales para proteger a la ciudadan\u00eda, y con ello le abrir\u00e1 paso a las diversas formas y expresiones de ese poder, aunque no necesariamente lo formule expl\u00edcitamente as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que se refiere al camino de la Convenci\u00f3n Constitucional, si se logra un texto constitucional consensuado, aceptable para las diversas corrientes, probablemente el resultado final ser\u00e1 un punto intermedio, dependiendo del apoyo pol\u00edtico que estas opciones logren. Pero no se trata s\u00f3lo del resultado final de este proceso (una probable nueva Constituci\u00f3n), sino del proceso mismo, que podr\u00eda constituir una experiencia de conformaci\u00f3n e impulso a diversas formas de este poder, pero que tambi\u00e9n podr\u00eda convertirse en un elemento de desmovilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n vigente fue una respuesta al desarrollo del poder popular; pero plantear la situaci\u00f3n pol\u00edtica que se abre en t\u00e9rminos de abrir o cerrar las compuertas pol\u00edticas a este poder puede parecer un poco forzado, artificial o \u201cideologizado\u201d. No por nada este concepto ha estado bastante ausente de la reflexi\u00f3n pol\u00edtica ligada a la institucionalidad, y m\u00e1s bien ha sido asociado a propuestas pol\u00edticas marginales o contestatarias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es poder popular? \u00bfEste poder ha existido en nuestro pa\u00eds s\u00f3lo en el breve per\u00edodo 1972-3? \u00bfO quiz\u00e1s nunca existi\u00f3 y es s\u00f3lo una fantas\u00eda rom\u00e1ntica e incluso peligrosa?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(II)<\/strong> <strong>Poder popular es democracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mayor parte de los reg\u00edmenes pol\u00edticos de nuestro planeta, incluyendo a los m\u00e1s autoritarios, se definen como democracias. La palabra suele mencionarse repetidamente un poco antes de que comiencen los bombardeos que arrasar\u00e1n pa\u00edses enteros. A primera vista, la democracia se asocia a dolor, a arbitrariedad, a prepotencia. Pero esta asociaci\u00f3n superficial deber\u00eda levantar sospechas: \u00bfpor qu\u00e9 el uso y abuso de esta palabra, para justificar los actos estatales m\u00e1s despreciables?<\/p>\n\n\n\n<p>A lo mejor para esconder sus infamias detr\u00e1s del significado profundo y constructivo que tiene esta palabra en la mente de los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. \u00bfQu\u00e9 es poder popular? \u00bfDe qu\u00e9 estamos hablando?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos usado aqu\u00ed la expresi\u00f3n \u201cpoder popular\u201d para referirnos a esa fuerza caracter\u00edstica que se manifest\u00f3 en Chile cuando los sectores sociales tradicionalmente m\u00e1s marginados invadieron la pol\u00edtica en 1972, ya avanzado el gobierno de la Unidad Popular, para actuar en conjunto, de com\u00fan acuerdo, compartiendo una misma voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta poderosa fuerza colectiva que irrumpi\u00f3 desde abajo fue <strong>una forma espec\u00edfica<\/strong> de este tipo de poder, no tan distinta de un poder que se ha hecho presente en otros diversos momentos y per\u00edodos de la historia mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta fuerza o poder de la ciudadan\u00eda que es capaz de actuar en conjunto es exactamente a lo que se refer\u00edan los griegos de la antig\u00fcedad con la expresi\u00f3n \u201cdemokratia\u201d (demos: pueblo, kratos: fuerza o poder).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque en los \u00faltimos siglos la palabra \u201cdemocracia\u201d se ha usado para referirse a un r\u00e9gimen pol\u00edtico espec\u00edfico basada en la representaci\u00f3n y la separaci\u00f3n de poderes, su significado original en la Grecia cl\u00e1sica alud\u00eda a <strong>esa fuerza caracter\u00edstica y superior que nace cuando el pueblo en su conjunto logra actuar como un solo hombre<\/strong>, fuerza que no descansa en ning\u00fan otro lugar que en cada ciudadano, quien se convierte as\u00ed en su portador y ejecutor. O sea, un solo poder, <strong>que s\u00f3lo est\u00e1 en cada uno<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se materializaba en un r\u00e9gimen pol\u00edtico que no consist\u00eda ni en representaci\u00f3n, ni en separaci\u00f3n de poderes, ni en delegaci\u00f3n, y que s\u00f3lo lograba conformarse cuando cada uno se \u201csintonizaba\u201d, por decirlo as\u00ed, con los dem\u00e1s. Cuando esto se produce, el poder que nace es distinto y muy superior a la fuerza de sus integrantes sumados. La palabra griega \u201cdemokratia\u201d no es un simple alcance de nombres; su significado se refiere precisamente a lo que en Chile llegamos a llamar \u201cpoder popular\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto la democracia originaria logr\u00f3 constituir durante muchas d\u00e9cadas una realidad s\u00f3lida y consistente, o sea, en cuanto estas formas de actuar en conjunto florecieron ampliamente, da claves significativas para entender en qu\u00e9 consiste, d\u00f3nde est\u00e1, en qu\u00e9 radica esa fuerza que hemos llamado en nuestro pa\u00eds poder popular. Y si se entiende que la civilizaci\u00f3n que surgi\u00f3 con ella est\u00e1 asociada a una cultura que se alarga por dos mil quinientos a\u00f1os, se puede captar cu\u00e1l puede llegar a ser la dimensi\u00f3n y alcance de este poder.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 radica esta fuerza? \u00bfC\u00f3mo se suscita o invoca este poder colectivo? \u00bfC\u00f3mo se le da curso en una organizaci\u00f3n estatal concreta?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fuerza colectiva est\u00e1 en cada uno, descansa en la fuerza de cada uno, y es superior porque logra que cada uno <strong>d\u00e9 lo mejor de s\u00ed<\/strong> cuando se trata de una acci\u00f3n conjunta. Se invoca pidiendo a cada uno lo mejor, pero adem\u00e1s esperando de cada uno lo mejor, y exigi\u00e9ndolo incluso. Pero \u00bfqui\u00e9n solicita, espera o exige? Los dem\u00e1s: cada uno sabe que puede esperar lo mejor que los dem\u00e1s pueden dar. Y es una confianza levantada sobre una <strong>voluntad compartida<\/strong>, que necesita de la deliberaci\u00f3n y el acuerdo para establecerse. El instrumento principal de la democracia es por eso <strong>la palabra<\/strong>. La palabra de cada uno y su expresi\u00f3n plena, que se materializa en una voluntad com\u00fan y que se convierte as\u00ed en fuerza colectiva. El eje de la organizaci\u00f3n estatal que este poder puede materializar est\u00e1 en el flujo de la palabra, que es lo que logra construir una voluntad com\u00fan que integra a cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza est\u00e1 ah\u00ed. Pero \u00bfpor qu\u00e9 cada uno dar\u00eda lo mejor de s\u00ed a los dem\u00e1s? En realidad, s\u00f3lo porque y en cuanto con los dem\u00e1s se pertenece a una <strong>comunidad real<\/strong>, no s\u00f3lo imaginada, no s\u00f3lo pretendida. Es s\u00f3lo esta pertenencia la que garantizar\u00e1 que la palabra sea oportuna y responsable. No se trata de cualquier palabra: es la que se enuncia como parte de un compromiso con los dem\u00e1s. <strong>Sin comunidad real, la palabra no puede hacer esa magia de despertar esa fuerza colectiva<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la \u201cdemocracia representativa\u201d, donde la participaci\u00f3n de cada uno se consigue a trav\u00e9s del voto y las decisiones se toman por mayor\u00eda, en el funcionamiento original de la democracia griega cuando se lograba este tipo de participaci\u00f3n comprometida las decisiones se tomaban por consenso hasta donde fuera posible y despu\u00e9s de una deliberaci\u00f3n que incorporaba en red a todos los ciudadanos. El voto, la mayor\u00eda, la representaci\u00f3n, son en este enfoque original s\u00f3lo herramientas que se ponen al servicio del flujo de las palabras, s\u00f3lo cuando es necesario, como instrumentos que permiten resolver problemas pr\u00e1cticos dentro de una comunidad que ya se ha constituido y puesto en acci\u00f3n por medio de la palabra. Si no es as\u00ed, si no se ha constituido esta comunidad, la palabra quedar\u00e1 dislocada de las decisiones y estos instrumentos \u2014aunque auxiliares, valiosos\u2014 se convertir\u00e1n en un cascar\u00f3n vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el lugar en que este flujo de la palabra se transforma en decisiones (y entonces da origen a una acci\u00f3n colectiva) es la asamblea, o sea, en una reuni\u00f3n espec\u00edficamente establecida para decidir, la voluntad com\u00fan se construye lenta y laboriosamente. Por esto, la democracia como construcci\u00f3n estatal supone necesariamente una extensa red donde la palabra fluye permanente e intensivamente; los espacios de la vida en com\u00fan se convierten en espacios de di\u00e1logo y as\u00ed este di\u00e1logo masivo se vuelve el soporte de las decisiones tomadas sobre asuntos espec\u00edficos en momentos concretos. Si el flujo de una palabra responsable y comprometida no empapa cada rinc\u00f3n de la vida social, de la vida en comunidad, no es posible un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La materializaci\u00f3n pol\u00edtica de una fuerza as\u00ed establecida tiene por consecuencia que la <strong>autoridad<\/strong> s\u00f3lo puede ser la que se gana por m\u00e9ritos y capacidades, por idoneidad. La autoridad en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico se produce entre pares y s\u00f3lo se obtiene porque el que obedece la otorga al que manda. La autoridad impuesta, por la fuerza o el enga\u00f1o en sus diversas modalidades, no pertenece a la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo mencionado, el espacio de la comunicaci\u00f3n es decisivo para la democracia y la hace particularmente vulnerable a la manipulaci\u00f3n a trav\u00e9s de la palabra. No es dif\u00edcil captar que si el que habla antepone abierta o veladamente el inter\u00e9s privado al bien com\u00fan, el circuito de la palabra ya no estar\u00e1 al servicio de lo que une y se le extirpar\u00e1 a la palabra la capacidad de producir un sujeto colectivo, que se levante sobre una voluntad com\u00fan aut\u00e9ntica. A trav\u00e9s del virtuosismo en el uso de la palabra se puede llegar a la demagogia vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto lleva a ese supuesto b\u00e1sico del poder popular, mencionado m\u00e1s atr\u00e1s: la existencia de una comunidad real. <strong>No hay una verdadera comunidad si el bienestar de unos es a costa del malestar de otros<\/strong>: una comunidad real ejerce la protecci\u00f3n mutua; ning\u00fan integrante puede quedar abandonado y menos segregado, y no por compasi\u00f3n, sino porque no tendr\u00eda la capacidad de aportar lo mejor que puede dar a los dem\u00e1s. En la democracia, por debajo del di\u00e1logo y del flujo de las palabras est\u00e1 el <strong>compromiso con lo com\u00fan<\/strong>, que s\u00f3lo se produce entre quienes se saben parte de una comunidad. Si la comunidad est\u00e1 rota, las palabras se convierten en instrumentos de los intereses particulares y el ordenamiento democr\u00e1tico pierde su capacidad de invocar a este poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras sirven para decir verdades, pero tambi\u00e9n para decir mentiras. Sirven para expresar los hechos factuales, pero tambi\u00e9n para expresar lo que no existe, y entonces lo que nunca ha existido ni existir\u00e1. La confianza de cada uno en los dem\u00e1s, que implica necesariamente poder confiar en su palabra, no supone erradicar alg\u00fan uso de la palabra, sino que cada uno pueda hacer una clara distinci\u00f3n en las palabras de otros entre verdades, mentiras, hechos, posibilidades, fantas\u00edas\u2026 En una comunidad rota, estas distinciones comienzan a perderse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es entonces poder popular? La expresi\u00f3n \u201cpoder popular\u201d tiene un sentido amplio: hace referencia a esa fuerza que nace cuando la poblaci\u00f3n logra actuar en conjunto, incorporando a trav\u00e9s de un circuito de comunicaci\u00f3n eficaz la voluntad de cada uno. Esta fuerza puede desarrollarse en menor o mayor escala en diferentes situaciones y momentos, puede invadir el campo de la pol\u00edtica y lograr expresiones organizativas \u2014que en la historia han tenido diferentes nombres\u2014, y seg\u00fan las condiciones concretas pueden llegar a ser la base de una organizaci\u00f3n estatal. Pero llegue o no a expresarse en este terreno pol\u00edtico, el poder popular est\u00e1 siempre presente y latente, oculto o abierto, en la vida cotidiana de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. \u00bfPuede desarrollarse el poder popular en las sociedades contempor\u00e1neas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad contempor\u00e1nea las comunidades est\u00e1n sometidas a presi\u00f3n, fracturadas o acotadas, y esto hace que la cultura de la democracia se enfrente a condiciones adversas y cuando se desarrolla lo hace de formas m\u00e1s o menos restringidas. Cuando la comunidad est\u00e1 rota, la palabra se extrav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, un ordenamiento pol\u00edtico y social levantado sobre el poder popular \u2014o sea, una democracia\u2014 no es una utop\u00eda. No s\u00f3lo existi\u00f3 de una forma excepcionalmente fecunda en la antigua Grecia. Fue adem\u00e1s lo que permiti\u00f3 sostener en condiciones extremadamente cr\u00edticas al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico en sus comienzos, aunque su r\u00e1pido socavamiento haya producido lo que posteriormente se conoci\u00f3 como el \u201csocialismo real\u201d. Ha aparecido en forma embrionaria, pre-estatal, en diversos procesos revolucionarios o de participaci\u00f3n masiva en la historia de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ha impedido su desarrollo m\u00e1s decidido y extenso en \u00e9pocas m\u00e1s recientes han sido no s\u00f3lo las abismales diferencias sociales y econ\u00f3micas que cruzan el mundo actual introduciendo situaciones de indignidad que atentan contra la existencia de cualquier aut\u00e9ntica comunidad, sino particularmente la voluntad militante de aquellos grupos sociales que se benefician de estas profundas desigualdades, y que blindan pol\u00edticamente esta situaci\u00f3n de privilegio. Mientras la econom\u00eda act\u00faa para romper la comunidad, la voluntad militante act\u00faa para romper la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dice Arist\u00f3teles con su habitual transparencia, la democracia es en la pr\u00e1ctica el poder de los pobres (Pol\u00edtica, 1279b-1280a); en la medida en que los m\u00e1s privilegiados tengan poder, evitar\u00e1n al m\u00e1ximo que la democracia florezca, a riesgo de perder o limitar su situaci\u00f3n privilegiada. La democracia necesita de una comunidad fuerte para que el circuito de la palabra pueda dar origen a una voluntad compartida. Cuando en las sociedades o los espacios sociales el criterio de lo com\u00fan es d\u00e9bil o fragmentado por desigualdades profundas e intereses antag\u00f3nicos, los desarrollos democr\u00e1ticos no logran invadir la organizaci\u00f3n estatal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero adem\u00e1s, en nuestras sociedades la palabra misma, o m\u00e1s exactamente la posibilidad de confiar en la palabra del otro, est\u00e1 bajo ataque. No por nada la \u201cpostverdad\u201d y las \u201cfake news\u201d se han vuelto una caracter\u00edstica destacada de nuestra \u00e9poca. La capacidad de la palabra de comunicar mundos que no existen, que acompa\u00f1\u00f3 y nutri\u00f3 la historia humana bajo diversas formas de mitos, de literatura, de fantas\u00eda, adquirieron una utilidad repentina y salvadora para el sistema capitalista bajo la forma de publicidad, que a su vez se convirti\u00f3 en el cimiento de los medios masivos de comunicaci\u00f3n (que en cuanto se pliegan a este enfoque son medios de propaganda). La capacidad fabuladora de la palabra revel\u00f3 su utilidad produciendo consumidores y luego invadi\u00f3 con este filtro pragm\u00e1tico el campo de la pol\u00edtica y la cultura. No importa si puedo confiar o no en la palabra del otro; lo que importa es que logre sumergirme en un \u201crelato\u201d. Y entonces la verdad y la mentira no son relevantes frente a la verosimilitud o la simple consistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHa estado presente el poder popular en nuestro pa\u00eds?<\/p>\n\n\n\n<p>Por su necesario arraigo en cada uno, es evidente que el poder popular es algo que requiere un tiempo de cultivo. Por su profundidad y dimensi\u00f3n, no puede producirse por arte de magia o por decreto. En cuanto descansa en una forma de relacionarse con los dem\u00e1s, germina como cultura compartida en cada uno, en un proceso lento y capilar, que puede ser acelerado pero tambi\u00e9n lentificado por los ambientes pol\u00edticos favorables o desfavorables.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que apareci\u00f3 en Chile en 1972 (protecci\u00f3n colectiva de la comunidad; debate abierto, inundando todos los resquicios de la cotidianidad; fortalecimiento y defensa de las decisiones tomadas en conjunto; acci\u00f3n colectiva decidida y comprometida, cada vez m\u00e1s s\u00f3lida y eficaz) no sali\u00f3 de la nada, y eso significa que hab\u00eda una existencia previa, latente, que a pesar de no haber sido invocada por los partidos de la Unidad Popular, se empez\u00f3 a desplegar debido a circunstancias pol\u00edticas favorables y comenz\u00f3 a inundar la vida social durante su gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Las diferentes formas que tiene la poblaci\u00f3n para resolver los problemas pr\u00e1cticos de la vida cotidiana (y en el centro de estas formas, <strong>el<\/strong> <strong>trabajo<\/strong>) producen costumbres, arraigo, y se extienden a los terrenos que no son los de la pura supervivencia. Es aqu\u00ed donde se constituye la comunidad. Cuando cada uno es integrado a trav\u00e9s de formas diferentes de la silenciosa obediencia, o sea, cuando se incorpora la voz de cada uno a las decisiones comunes, se comienza producir un pueblo y la correspondiente posibilidad y realidad de la democracia, de este poder colectivo que descansa en cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas formas de colaboraci\u00f3n se convierten en la condici\u00f3n previa indispensable del poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Las diversas modalidades de asociaci\u00f3n horizontal y de decisi\u00f3n democr\u00e1tica que se hab\u00edan desarrollado en Chile en el siglo XX no se produjeron s\u00f3lo en los tradicionales espacios de encuentro, debate y coordinaci\u00f3n exclusivos de la \u00e9lite, sino que se desplegaron tambi\u00e9n entre los ciudadanos menos privilegiados, en sindicatos, mutuales, cooperativas, partidos, y en general en diversos tipo de asociaci\u00f3n popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron estas \u00faltimas formas y la cultura de decidir entre todos que las acompa\u00f1\u00f3 durante la primera mitad del siglo XX las que se expresaron con fuerza en el per\u00edodo 1972-3.<\/p>\n\n\n\n<p>No existe un ser humano que no pertenezca a alguna comunidad. Lo que s\u00ed existe es el silencio que acompa\u00f1a a la obediencia. En cuanto este silencio es desafiado y superado, se desarrollan formas de autonom\u00eda, de voluntad compartida. En este sentido, la democracia se expresa permanentemente en el funcionamiento de estas comunidades que integran la voz de cada uno. En las sociedades contempor\u00e1neas este criterio democr\u00e1tico \u2014que es el fundamento activo del poder popular\u2014 enfrenta enormes obst\u00e1culos para desarrollarse ampliamente. Pero existe y act\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 podr\u00eda consistir abrirle espacio a un poder as\u00ed en Chile?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(III)<\/strong> Proceso constitucional y poder popular: <strong>\u00bfUna constituci\u00f3n democr\u00e1tica?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n del 80 tuvo como prop\u00f3sito e inspiraci\u00f3n la erradicaci\u00f3n del poder popular, o sea, aquello que le da contenido a la democracia. La Constituci\u00f3n que la reemplace implicar\u00e1 necesariamente una toma de posici\u00f3n al respecto: o tratar\u00e1 de reformular con una nueva fachada este mismo prop\u00f3sito o le abrir\u00e1 un espacio al poder popular, menor o mayor en la institucionalidad; lo que tambi\u00e9n se puede formular as\u00ed: las puertas continuar\u00e1n cerradas o se abrir\u00e1n en alg\u00fan grado para la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto invita a considerar desde este punto de vista el proceso institucional que comienza hacia la Convenci\u00f3n Constitucional. \u00bfPodr\u00eda convertirse este escenario en un real \u201ccampo de batalla\u201d entre democracia y autoritarismo? \u00bfO se reducir\u00e1 al acostumbrado \u201cshow\u201d medi\u00e1tico al que se nos ha acostumbrado la pol\u00edtica chilena? Si es una verdadera confrontaci\u00f3n, \u00bfdebe darse esta pelea o el resultado ya ha sido establecido previamente?<\/p>\n\n\n\n<p>La suposici\u00f3n de que la nueva Constituci\u00f3n ya est\u00e1 pr\u00e1cticamente escrita y definida, es m\u00e1s de alguna teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n. Por supuesto que los operadores de la \u00e9lite y todo el poderoso aparato hegem\u00f3nico intentar\u00e1n con mayor o menor \u00e9xito controlar el proceso, pero lo har\u00e1n tal como han controlado la pol\u00edtica y los mecanismos estatales durante d\u00e9cadas: con absoluta pericia en el manejo de los mecanismos y recovecos del poder, de los recursos econ\u00f3micos, de la acci\u00f3n de los medios masivos, y con una \u201cprofunda incomprensi\u00f3n\u201d de las corrientes subterr\u00e1neas que han puesto en crisis debajo de sus narices al aparato estatal (por no decir \u201cprofunda ineptitud\u201d para comprenderlas)\u2026 Hay un campo abierto para una confrontaci\u00f3n, muy desigual, es cierto, pero con un resultado que est\u00e1 abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esto es as\u00ed, o sea, si el resultado no est\u00e1 a\u00fan definido y es posible para la ciudadan\u00eda incidir en la conformaci\u00f3n de los nuevos fundamentos de la organizaci\u00f3n del Estado por medio del proceso institucional que comienza, se vuelve indispensable precisar cu\u00e1l es el n\u00facleo, cu\u00e1les son las claves de la aut\u00e9ntica democracia, para actuar en este nuevo escenario y orientarse en \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 procedimientos, normas, mecanismos concretos contribuyen a cultivarla y fortalecerla y cu\u00e1les tienden a obstaculizarla o erradicarla? Estos elementos deber\u00e1n colocarse en el centro del debate y de las pugnas que indudablemente se producir\u00e1n en su redacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso si se tratara de una batalla perdida y el \u00fanico camino posible para un orden constitucional que favorezca el desarrollo de la democracia fuera una Asamblea Constituyente en un proceso paralelo o posterior y seguramente de mucho m\u00e1s largo plazo, la necesidad de realizar estas precisiones orientadas a un nuevo texto constitucional es exactamente la misma: hay que establecer cu\u00e1les son los puntos decisivos que abren o cierran las puertas a la democracia en un orden constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. De qu\u00e9 trata un orden estatal democr\u00e1tico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un orden de este tipo trata de c\u00f3mo el poder popular se protege, se cultiva, se desarrolla y se proyecta desde los espacios concretos donde sobrevive, hasta el ordenamiento social y estatal completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los principios que orientan a la democracia como ordenamiento estatal se pueden mostrar parcialmente por contraste en aquellos imperativos que guiaron la redacci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1980. \u00bfQu\u00e9 buscaba en concreto (y sigue buscando) la aplicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la violencia institucional y la amenaza abierta o velada de usarla? Claramente, imponer la obediencia inmediata a una autoridad incuestionada; esto interviene directamente <strong>la cultura de la autoridad entre pares<\/strong> \u2014criterio elemental de la democracia\u2014 para socavarla y finalmente eliminarla. En cuanto un orden estatal es una democracia, instaura y despliega ese criterio de autoridad entre pares que ya est\u00e1 flotando en el funcionamiento de toda comunidad real. La violencia como mecanismo para imponer y sostener cualquier autoridad no pertenece a la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, parecer\u00eda rid\u00edculo pretender que personas que se ganan la vida de su trabajo y no tienen acceso a grandes capitales se orienten por el criterio del lucro, por los valores y pr\u00e1cticas de los grandes capitalistas y empresarios: la ley de la selva del \u201clibre mercado\u201d no les dar\u00e1 la menor oportunidad; la eliminaci\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles pertenece a la l\u00f3gica misma del capitalismo. Sin embargo, colocar este criterio del lucro en el centro de la regulaci\u00f3n econ\u00f3mica estatal ayud\u00f3 a resquebrajar toda forma no mercantil de cooperaci\u00f3n y romper as\u00ed la comunidad y en general el esp\u00edritu de solidaridad, fundamento indispensable de la democracia. Una verdadera democracia requiere <strong>protecci\u00f3n de la comunidad, o sea protecci\u00f3n de cada ciudadano y de los lazos que lo unen a los dem\u00e1s<\/strong>. Y esto no es compatible con ver a los dem\u00e1s como una oportunidad o un instrumento para el beneficio personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alar los principios de un orden estatal democr\u00e1tico ya en t\u00e9rminos positivos, implica pensar en todo aquello que contribuye a conformar un sujeto colectivo integrando a cada uno, logrando que cada uno d\u00e9 lo mejor de s\u00ed. Con toda su formidable fuerza, esta especie de organismo vivo que es la democracia es, como la vida humana, fr\u00e1gil, y para funcionar necesita protegerse, cultivarse, alimentarse. Para que haya comunidad es necesario proteger la vida de cada uno: su integridad f\u00edsica, su desarrollo mental, su capacidad de ganarse la vida y de aportar a los dem\u00e1s. Esto significa especialmente trabajo, pero tambi\u00e9n salud, educaci\u00f3n, protecci\u00f3n colectiva. Sin embargo, estos son s\u00f3lo presupuestos b\u00e1sicos para una supervivencia digna. La comunidad es adem\u00e1s un sujeto colectivo que se organiza alrededor del flujo de la palabra, lo que implica darle la palabra a cada uno, garantizarla cada vez que sea pertinente, y proteger no s\u00f3lo los circuitos de comunicaci\u00f3n en que circula, sino tambi\u00e9n resguardar el valor de la palabra, para cortarle el paso a lo que la desvirt\u00faa: al enga\u00f1o y a la manipulaci\u00f3n. La democracia supone adem\u00e1s el funcionamiento eficaz de espacios de di\u00e1logo y toma colectiva de decisiones, acompa\u00f1ados de un criterio de autoridad distinto al de la fuerza y la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un orden estatal democr\u00e1tico es entonces aquel que hace posible y protege a este sujeto colectivo viviente, a su acci\u00f3n y funcionamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad contempor\u00e1nea, sin embargo, los elementos se\u00f1alados y entonces la conformaci\u00f3n de este sujeto colectivo se enfrentan a situaciones y retos nuevos y en algunos casos muy distintos a los de experiencias anteriores de democracia. Las monstruosas desigualdades econ\u00f3micas y sociales, la concentraci\u00f3n de la tecnolog\u00eda militar y de las comunicaciones, la digitalizaci\u00f3n y el internet, entre muchos otros retos, obligan a repensar los fundamentos de la democracia para hacerlos viables en el mundo actual. La descomunal concentraci\u00f3n del poder en pocas manos es un gigantesco desaf\u00edo para el desarrollo del poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa cuando desde los Estados y desde los diversos centros de poder se produce un esfuerzo sistem\u00e1tico y concentrado en erradicar o al menos contener la cultura y las pr\u00e1cticas de la democracia? Simplemente, que el poder popular s\u00f3lo puede desarrollarse y extenderse en pugna, de una forma limitada, en lucha permanente, y muchas veces orientado m\u00e1s por el instinto de la ciudadan\u00eda que por pol\u00edticas expl\u00edcitas y deliberadas hacia su conformaci\u00f3n. Este es el caso de las realidades nacionales sobre las que se levantan Estados autocr\u00e1ticos, pero tambi\u00e9n de los reg\u00edmenes \u201cde democracia representativa\u201d. Y es el caso de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, la democracia es una realidad en pugna, y lo seguir\u00e1 siendo inevitablemente mientras haya concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y desigualdades profundas. Cualquier estructura estatal que permita o intente trasladar poder a la ciudadan\u00eda deber\u00e1 enfrentar el hostigamiento sistem\u00e1tico de los principales centros del poder real.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6. Poder popular y r\u00e9gimen constitucional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El origen de los reg\u00edmenes constitucionales de diverso tipo est\u00e1 en el imperativo de limitar el poder de las monarqu\u00edas absolutas. El criterio que inspir\u00f3 las primeras constituciones y que sobrevive como una especie de reminiscencia en los reg\u00edmenes constitucionales actuales, fue el de dividir el poder autocr\u00e1tico y establecer diversos controles que impidieran las m\u00faltiples formas de arbitrariedad que se producen cuando el poder se concentra en pocas personas. En tiempos m\u00e1s recientes esta amenaza de una monarqu\u00eda absoluta ha sido reemplazada por la de un \u201cr\u00e9gimen totalitario\u201d, pero el prop\u00f3sito es el mismo, y eso es lo que cada constituci\u00f3n resuelve en mayor o menor grado a su manera. El sentido del ordenamiento constitucional es originalmente que se convierta en una garant\u00eda o salvaguarda contra la arbitrariedad de un poder ya existente y concentrado de hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esta idea gu\u00eda, un orden constitucional establece una \u201cdivisi\u00f3n de poderes\u201d, procedimientos para el establecimiento y funcionamiento de las autoridades que encabezan estos poderes y unas libertades y derechos individuales que deben ser resguardados por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, frente a la existencia de un orden pol\u00edtico de concentraci\u00f3n de las decisiones en uno solo o en pocos, que es precisamente lo opuesto a la democracia, el dispositivo liberal para introducir la democracia en una f\u00f3rmula constitucional fue la representaci\u00f3n y sus mecanismos: o sea, participaci\u00f3n indirecta en la toma de decisiones. Y de esta forma al menos el nombre de la democracia encaj\u00f3 en el enfoque constitucional en modo de \u201cdemocracia representativa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es evidente que el poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y militar est\u00e1 m\u00e1s concentrado que nunca en la historia de la humanidad. \u00bfQu\u00e9 ha fallado? Desde el punto de vista de los que impulsaron la divisi\u00f3n de poderes, no ha fallado nada: se logr\u00f3 neutralizar el poder del rey y las constituciones son barreras para el totalitarismo que subyace a ese \u201csoberano de mil cabezas\u201d, el vulgo desatado y su \u201cmob rule\u201d (ley de la calle). \u201cNo habl\u00e1bamos del poder econ\u00f3mico; la econom\u00eda no es asunto de la pol\u00edtica\u201d, podr\u00edan explicar. El funcionamiento de la econom\u00eda, cada vez m\u00e1s blindado, se gu\u00eda en cambio por la l\u00f3gica interna del capitalismo, que lleva a la acumulaci\u00f3n ilimitada de riqueza en menos y menos manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo debajo de todo este juego de garant\u00edas individuales y aparentes limitaciones del poder, se producen en realidad diferentes versiones y mecanismos de una concentraci\u00f3n de hecho, no reconocida institucionalmente, del poder pol\u00edtico? Su mecanismo principal es <strong>precisamente la representaci\u00f3n<\/strong>, que instala un puente permanente entre el poder econ\u00f3mico y el manejo del aparato estatal. La participaci\u00f3n ciudadana directa en las decisiones no hab\u00eda permitido que avanzaran demasiado las desigualdades y la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica. Quienes \u201crepresentan\u201d a la ciudadan\u00eda, en cambio, pueden ser colocados por el poder de los m\u00e1s ricos, y pueden ser adem\u00e1s adquiridos, controlados, neutralizados, y si es necesario, eliminados. O sea, es a trav\u00e9s de estos representantes y del personal pol\u00edtico en general \u2014haya sido o no elegido por votaci\u00f3n\u2014, que la voluntad concentrada del poder econ\u00f3mico se apodera del conjunto del poder del Estado. La \u201cdemocracia representativa\u201d proclamada resulta ser de hecho concentraci\u00f3n del poder: poder econ\u00f3mico m\u00e1s poder pol\u00edtico. Lo que algunos llaman \u201cplutocracia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La representaci\u00f3n, el dispositivo ideado supuestamente para introducir democracia en el aparato estatal, se vuelve exactamente su contrario: mecanismo para <strong>impedir<\/strong> la participaci\u00f3n y la decisi\u00f3n ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed el equilibrio de poderes con sus libertades individuales, resulta un discurso vac\u00edo que deja las libertades y garant\u00edas s\u00f3lo en el papel. El contenido de la igualdad ante la ley es expresado con transparencia por esta frase de Anatole France: \u201cla ley, en su magn\u00edfica ecuanimidad, proh\u00edbe tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan\u201d. Auspiciada por el enfoque liberal, la extensi\u00f3n masiva de esta disociaci\u00f3n entre lo que se anuncia y lo que se realiza, se convirti\u00f3 finalmente en una especie de esquizofrenia social naturalizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su definici\u00f3n misma, en cambio, la democracia no requiere de una separaci\u00f3n y limitaci\u00f3n de poderes: su fuerza est\u00e1 precisamente desconcentrada porque y en cuanto se deposita en cada uno y consiste especialmente en fortalecer a cada uno. En este sentido, frente a un poder que se deposita en cada uno no se necesita de resguardos legales y su superioridad est\u00e1 espec\u00edficamente en la capacidad de concentrarse en un esfuerzo colectivo para actuar con eficacia en conjunto. En este sentido, la clave de una verdadera democracia es la capacidad de \u201cponerse de acuerdo\u201d, de constituir una voluntad com\u00fan. Lo que se necesita resguardar es la capacidad de constituir comunidad y para esto hay que resguardar la voz de cada uno. Lo que en un orden constitucional es \u201cdivisi\u00f3n de poderes\u201d, en la democracia es simplemente \u201cdivisi\u00f3n del trabajo\u201d, separaci\u00f3n de funciones, para hacer m\u00e1s fluida la participaci\u00f3n de cada uno en las decisiones pr\u00e1cticas, orientadas a la acci\u00f3n. Lo verdaderamente decisivo en una democracia es la comunicaci\u00f3n que fluye en la comunidad que la alimenta, que es lo que permite establecer y reconstituir en cada momento la voluntad colectiva de esa comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia real est\u00e1 entonces m\u00e1s all\u00e1 (y m\u00e1s ac\u00e1) de un orden constitucional. Porque su nervio y raz\u00f3n de ser es el poder popular, existe antes del establecimiento de cualquier Estado, pero adem\u00e1s traspasa cualquier orden institucional. Un poder popular fuerte y extendido simplemente dicta sus propias normas. Cuando es d\u00e9bil y con existencia delimitada, en cambio, debe coexistir con la forma estatal vigente, en una relaci\u00f3n m\u00e1s o menos conflictiva, seg\u00fan este orden estatal sea m\u00e1s o menos autoritario o democr\u00e1tico. Lo anterior significa que aunque un orden constitucional no es tema del poder popular (en cuanto este no trata de representaci\u00f3n o de divisi\u00f3n de poderes), la organizaci\u00f3n estatal que una Constituci\u00f3n sintetiza y orienta s\u00ed puede tener un fuerte impacto en su supervivencia y desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto los criterios liberales que inspiran el planteamiento constitucional moderno son compatibles con la existencia de la democracia? \u00bfHasta qu\u00e9 punto un orden constitucional puede expresar y materializar una aspiraci\u00f3n aut\u00e9nticamente democr\u00e1tica?<\/p>\n\n\n\n<p>No est\u00e1 al alcance de este art\u00edculo entrar en el an\u00e1lisis detallado de aquellos aspectos constitucionales que pueden ser decisivos para la protecci\u00f3n y el desarrollo de la democracia en nuestra sociedad. Sin embargo, se\u00f1alar a grandes rasgos algunos principios del enfoque constitucional que son compatibles hasta cierto punto con el n\u00facleo de la democracia puede ayudar a entender el alcance del debate que se abre.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de la democracia, el asunto constitucional de la separaci\u00f3n de poderes es algo secundario en cuanto lo verdaderamente importante es trasladar las decisiones y sus responsabilidades a los ciudadanos. Esto \u00faltimo obliga a considerar por un lado el reto del funcionamiento efectivo de la autoridad entre pares, y por otro la necesidad de la calificaci\u00f3n y el compromiso real que cada uno tenga para tomar decisiones (sin los cuales pueden tomarse malas decisiones y el ejercicio democr\u00e1tico pierde su valor). Este tipo de retos sobrepasan completamente tanto el imperativo de separaci\u00f3n de poderes como el criterio representativo, barniz democr\u00e1tico de la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, \u201csobrepasar\u201d no significa \u201cser incompatible\u201d: los mecanismos de las elecciones y la representaci\u00f3n podr\u00edan ser \u2014en teor\u00eda\u2014 muy \u00fatiles en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos sobre la base de una cultura arraigada de la participaci\u00f3n, que realmente fluya dentro (y fuera) del aparato de Estado. Dicho de otro modo: son compatibles en cuanto se busquen las formas de depurar y extender los mecanismos de la representaci\u00f3n para garantizar que el representante y en general los funcionarios no sean ni puestos ni controlados por centros de poder f\u00e1ctico y en particular por el poder econ\u00f3mico; en cuanto existan mecanismos para que haya un control real y permanente de la ciudadan\u00eda organizada. Por otro lado, el prop\u00f3sito de la \u201cseparaci\u00f3n de poderes\u201d, limitar la concentraci\u00f3n de poderes, es s\u00f3lo insuficiente pero \u2014tambi\u00e9n en teor\u00eda\u2014 para nada incompatible con la democracia, que se basa precisamente en lo contrario de la concentraci\u00f3n del poder. Si esta separaci\u00f3n de poderes se profundiza con el acompa\u00f1amiento de la presencia y control ciudadano, se inyecta democracia a las tres ramas tradicionales del Estado. En general, las formalidades de la democracia liberal podr\u00edan ser compatibles con la democracia en cuanto lo declarado en la Constituci\u00f3n se cumpliera realmente y las palabras dejaran de ser adorno o maquillaje de hechos contrarios a ellas. Pero para esto no hay otra garant\u00eda que la participaci\u00f3n ciudadana real, o sea, el fortalecimiento del poder popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en cuanto un orden constitucional establece \u2014al menos en el papel\u2014 la protecci\u00f3n de las libertades y derechos individuales, tendr\u00eda que ser completamente af\u00edn al ideal democr\u00e1tico. Sin embargo, la concepci\u00f3n atom\u00edstica del individuo que maneja el pensamiento liberal no coincide con el enfoque democr\u00e1tico de que el fortalecimiento de cada ciudadano es no s\u00f3lo compatible sino indispensable para el fortalecimiento <strong>de los dem\u00e1s<\/strong>, y entonces, del conjunto. La idea directriz de la democracia es la fuerza colectiva que nace del fortalecimiento de cada uno, donde lo individual y lo social son como dos caras de la misma moneda. El liberalismo opone individuo y sociedad, y entonces la fuerza del individuo no proviene de los dem\u00e1s, sino de lo propio, de lo que protege a cada uno de los dem\u00e1s. Esto tiene consecuencias: si la protecci\u00f3n y fortalecimiento del individuo se concibe a costa de los dem\u00e1s y no es precisamente <strong>producto<\/strong> de los dem\u00e1s, las relaciones entre los ciudadanos no ser\u00e1n fundadoras de cada uno y por lo tanto indispensables, sino opcionales. El fundamento de este tipo de individuo es el espacio propio, que establece l\u00edmites, y que es sintetizado por el concepto de \u201cpropiedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La defensa democr\u00e1tica de las libertades y derechos individuales incorpora particularmente no s\u00f3lo lo que protege a cada uno, sino tambi\u00e9n lo que une a cada uno con los dem\u00e1s, que es precisamente la fuente de su individualidad. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el enfoque democr\u00e1tico va m\u00e1s all\u00e1 del orden constitucional de inspiraci\u00f3n liberal. Comprender que la democracia trata de poder popular, permite mirar cr\u00edticamente el enfoque liberal del ordenamiento constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7. Una br\u00fajula para los caminos que se abren<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los eventos pol\u00edticos que se han desencadenado con el estallido del 18 de octubre de 2019 abren una amplia gama de posibilidades, promesas y amenazas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nos invita a pensar a fondo, examinando las alternativas y buscando las posibilidades con la mirada puesta no s\u00f3lo en el corto plazo. En lo concreto los escenarios no son ideales, en cuanto la pol\u00edtica, en una sociedad fraccionada y cruzada por voluntades contrapuestas, implica choque de fuerzas. Pero si se comprende la direcci\u00f3n que debe tener nuestro esfuerzo colectivo es posible actuar con eficacia en las situaciones m\u00e1s adversas. Hoy es decisivo tener muy claro cu\u00e1l es el horizonte de nuestra acci\u00f3n, para saber en qu\u00e9 direcci\u00f3n actuar en cada momento concreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Si entendemos este horizonte como una sociedad realmente democr\u00e1tica, donde las decisiones est\u00e9n en manos de una ciudadan\u00eda fortalecida, podremos evaluar cada evento, en cada instante, con mayor claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el proceso institucional actual pone a la orden del d\u00eda en lo inmediato no es la construcci\u00f3n de un orden estatal que se levante sobre el poder popular (que est\u00e1 hoy pol\u00edticamente dormido y quiz\u00e1s en v\u00edas de despertar), sino la reestructuraci\u00f3n estatal, dentro de un orden social y econ\u00f3mico controlado f\u00e9rreamente por unos pocos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de esta reestructuraci\u00f3n pueden introducirse \u2014a rega\u00f1adientes, producto de una presi\u00f3n sostenida desde la calle\u2014, principios democr\u00e1ticos que permitan el desarrollo de mecanismos, costumbres, y en fin de una cultura de la democracia, y que le abran las compuertas al fortalecimiento de cada ciudadano y al traslado de las decisiones a la ciudadan\u00eda en todos los terrenos. Pero esto no ser\u00e1 precisamente el prop\u00f3sito de la \u00e9lite y su personal pol\u00edtico, que son una fuerza conservadora muy poderosa que intenta impedir, detener o desviar este proceso. S\u00f3lo se har\u00e1 realidad en cuanto la fuerza ciudadana que oblig\u00f3 a desencadenar este proceso siga activa y actuante, y s\u00f3lo en la medida en que esto suceda permanentemente y de una forma sostenible. Si esta fuerza ciudadana se desactiva, la inercia del aparato pol\u00edtico se apoderar\u00e1 de este proceso hasta detenerlo y revertirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad actual, no s\u00f3lo en la chilena, la comunidad y sus circuitos de comunicaci\u00f3n est\u00e1n bajo un ataque permanente y despiadado, y as\u00ed no es posible una sociedad plenamente democr\u00e1tica. Pero s\u00ed es posible tener la democracia a la vista permanentemente en la acci\u00f3n pol\u00edtica. Y esta acci\u00f3n colectiva, se trate del horizonte o del proceso mismo en cada momento, trata del poder popular. Trata de la democracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado el 17 de mayo de 2021 (I) \u00bfSer\u00e1n realmente distintas la Constituci\u00f3n de 1980\/2005 y la Constituci\u00f3n de 2022? Despu\u00e9s de las elecciones del 15 y 16 de mayo, ya est\u00e1 el escenario montado para una remodelaci\u00f3n completa de la institucionalidad chilena. 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